Estoy fea y además gorda…

¿Cuántas veces hemos dicho estas frases? Ninguna mujer se libra de la autocrítica respecto a su físico… ¿y por qué? o mejor dicho, ¿para qué?

“El feminismo aboga por la igualdad de la mujer ante el hombre pero dicha igualdad no se consigue luchando contra el sexo opuesto sino contra nosotras mismas, pues somos nosotras, las mujeres, nuestras peores enemigas y quizá, sin darnos cuenta, muchomás machistas que cualquier sexista acérrimo.”

Desde muy pequeña fuí muy gordita y en aquellos años no era común que un niño tuviera obesidad como lo es hoy en día, por lo menos en México, mi presencia llamaba mucho la atención donde sea que iba y obvio para mi no era nada cómodo.

A lo largo de mi vida he sufrido discrimación y como buena mexicana no podía escaparme de los famosos apodos que cuyo único fin era señalar mi condición (“gorda y además fea”), puedo decir sin temor a fallar que todas las experiencias que me perdí por no sentirme lo suficientemente tolerable a la vista de los demás tuvieron secuelas que sólo me lastimaron.

He de confesar que era muy común encerrarme en mi recámara y pasar horas y horas llorando y preguntándome porque nadie se acercaba a mi siendo que yo no le hacía daño a nadie. Gran parte de mi vida tuve que enfrentarme a mi misma y tratar de superar este gran trauma.

Con el paso de los años fuí entendiendo que la belleza no se mide con base a estándares ó reglas de calidad como lo podría ser una lata de refresco ó un proceso químico, si no más bien era con base a cómo enfrentas la vida.

… el físico desempeña un papel fundamental, pero no son sólo los hombres los culpables, nosotras también debemos adjudicarnos parte de la culpa porque entre nosotras existe rivalidad, crítica y malicia.

Una palabra que hizo mucho ruido en mi mente durante mi etapa de adolescente fué “actitud”, sencillamente porque empecé a cuestionarme a mi misma si era una opción vivir con miedo para enfrentarme al mundo por mi apariencia física, esto claramente cambió.

Nos autoengañamos pensando que un aspecto perfecto (cosa que no existe) nos va a abrir todas las puertas… Atraer a un hombre, tener amigos, conseguir un trabajo…

Un día decidí cambiar y darle un giro a mi vida y no cualquier giro no no!. Una de las cosas que empecé a hacer fué cambiar mis hábitos alimenticios, leer muchos libros y artículos de autoayuda, cambiar mi look, comprarme ropa cada vez que yo bajaba de peso, empecé a maquillarme (muy poquito, odio tener caliche en mi cara jajaja), traté de convivir más con mis compañeros de clase en la universidad y poco a poco fuí transformándome, quizás no soy una TopModel pero soy una persona que acepta su condición y tiene los pies en la tierra.

No soy atractiva ni mucho menos una persona llena de virtudes, pero sin duda mi autoestima cambió para bien; hoy en día veo la vida con más calma y trato de alejar de mi todo aquello que provoca en mi complejos de inferioridad. Aprendí a ver la belleza interior y todo esto empezó a partir de mi misma.

Trato de cuidarme y no sólo por cómo me veo sino también mi salud mental, es complicado, lo sé, pero la única misión que tengo es ser feliz.

Finalizo este post con una frase la cual representa mi filosofía vida:

“La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.” George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

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